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La belleza indescriptible del Parque Nacional Archipiélago de Los Roques siempre ha sido elogiada por personas de todas partes del mundo, cada vez que viene un extranjero a nuestro país y pregunta qué lugar debe conocer el destino más mencionado por nosotros los venezolanos casi sin pensarlo es Los Roques.

Comenzando el mes de diciembre mi socio armó un plan para recibir sus 30 años en compañía de sus seres queridos y amigos más cercanos proponiendo la idea de hospedarnos en la Posada Chana Los Roques; a pesar de que el costo supera las tarifas del Hotel Hilton Moorea Lagoon en La Polinesia Francesa hicimos nuestra reservación y nos fuimos para el Hotel Chana Los Roques.

Llegamos a Chana Los Roques a eso de las 8:00 de la mañana, nos chequeamos y nos alistamos para ir a uno de los cayos a disfrutar de un sabroso día de playa en El Archipiélago de Los Roques

Luego de esperar como 45 minutos nos montaron en un peñero ajeno a la Posada Chana Los Roques y nos invitaron a colocar los bultos debajo de los asientos dispuestos a lo largo de la embarcación, a  pesar de que hicimos mención del riesgo que corrian  las mudas de ropa y los artefactos electrónicos, el marinero insistió en que no iba a suceder absolutamente nada alegando que él conocía su barco.

Al momento de zarpar nos encontramos con la desagradable sorpresa de que este caballero no tenía ni la menor idea de cómo manejar una embarcación, sin ninguna clase de sentido común arremetió de frente y a toda máquina contra las olas poniendo en riesgo la vida de 5 infantes que se encontraban a bordo sin ningún tipo de protección. Luego de 5 minutos navegando le exigimos que detuviera el barco para disminuir el pánico en los niños y le exigimos que redujera inmediatamente la velocidad; el punto es que ya el mal estaba hecho.

¿El resultado?

5 Infantes aterrados que tragaron agua como si fuera una tormenta (Sin contar el trauma de sus madres)

4 Maletines completamente empapados (A pesar de que estaban en los compartimientos debajo de los asientos)

Dentro de los maletines habían carteras, pañales, alimento infantil, teléfonos celulares, cámaras fotográficas, llaves electrónicas, monederos de marca y reproductores de MP3 que quedaron inservibles al recibir agua salada en cantidades desproporcionadas.

Ni el marinero de la embarcación ni el personal del Hotel dieron la cara por la millonaria pérdida , en todo momento actuaron como si nada estuviese pasando.

Adicional a esta nefasta experiencia se robaron unos lentes oscuros de mi habitación, en esta oportunidad un jovencito llamado Pedro Castillo que trabaja como encargado ofreció en hacerse responsable por el robo, el punto es que luego de dos meses y medio llamando, enviando mensajes de texto y mandando correos electrónicos el caballerito antes mencionado se ha burlado como le ha dado la gana de la situación comportándose como una maula.

El Aprendizaje:

Jamás pasó por mi cabeza pasarle una factura a esta gente por los equipos electrónicos que se mojaron , fue un error compartido no haber exigido que pusieran los bultos dentro de una bolsa plástica; pretender que el  enratonado “capitán” del peñero piense como una persona normal sí fue un error 100% nuestro.

En mi paso por la hotelería aprendí que la satisfacción de un huésped va más allá de la comodidad y de  un buen servicio; es lamentable que hoteleros de tercera categoría sigan improvisando impunemente abusando de la buena fé de los clientes, la falta de integridad de estos charlatanes atenta frontalmente contra la ya devastada y precaria infraestructura turística que paradójicamente existe en Venezuela.

Un saludo a los cuatro gatos que leen este Blog, hoy linkearemos a nuestros amigos de Hoteles Chana Venezuela

Qué viva la incompetencia!!!

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